|
HISTORIA:
Fue abogado y político. Rector del Convictorio de San Carlos en 1852, inició la enseñanza del Derecho Penal.
Una reforma de la Constitución de 1856, se planteó en octubre de 1858, una vez proclamado nuevamente Presidente Ramón Castilla.
Se nombró entonces Presidente de la Comisión de Constitución del Congreso a Antonio Arenas, quien más tarde desempeñó el cargo de Vocal de la Corte Suprema.
Más adelante, participó en la creación de la Constitución de 1860, en calidad de Diputado por la provincia de Lima.
En las elecciones peruanas de 1872 postula a la Presidencia. A pesar de haber contando con el apoyo del entonces Presidente José Balta, queda en un lejano tercer lugar, siendo las elecciones realmente disputadas entre Manuel Toribio Ureta y Manuel Pardo
Entre 1876 y 1877 fue Pimer Ministro durante la presidencia del general Mariano Ignacio Prado.
Guerra del Pacífico:
Entre Julio y agosto de 1880, en el transcurso de la guerra del Pacífico, fue acreditado como ministro plenipotenciario junto con Aurelio García y García en las conferencias de Paz efectuadas en Arica, realizadas en la corbeta norteamericana Lackawana.
Se propuso someter las diferencias al arbitraje de los Estados Unidos, respetar la intangibilidad territorial y no pagar ninguna indemnización. Los delegados chilenos, por su parte, plantearon la cesión permanente del litoral boliviano y de Tarapacá, así como una indemnización de 24 millones de pesos en efectivo al Gobierno chileno.
Tras la guerra, la Asamblea Nacional, convocada por el general Miguel Iglesias, presidente del Perú, se reunió el 1 de marzo de 1884, la que luego de arduos debates aprobó el Tratado de Ancón, que puso fin al conflicto con Chile. Las ratificaciones se canjearon en Lima.
Presidencia de Antonio Arenas:
En 1883 el Gral. Miguel Iglesias convoca a una Asamblea Constituyente cuya presidencia recae en Arenas, aquí lució su acendrado respeto por la democracia y por el honor nacional, proclamó la vigencia de la Constitución de 1860 y la convocatoria a elecciones generales que se vieron frustradas por las acciones bélicas del Héroe de la Breña Don Andrés A. Cáceres, que no reconociendo a Iglesias en su jerarquía de gobierno transicional, ingresa victorioso a Lima el 30 de noviembre de 1885.
No obstante, ambos caudillos acuerdan apartarse de la escena política conviniendo que la presidencia recayera en el Dr. Antonio Arenas Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores, asumiendo así entonces la Presidencia Interna de la República, hasta las elecciones generales que llevó a la presidencia al Gran Mariscal del Perú Don Andrés A. Cáceres Dorregaray.
Muchos historiadores coinciden en señalar que Antonio Arenas vió la Luz Masónica en “Orden y Libertad” “La Logia Republicana” y que en ella obtuvo sus tres primeros grados del Simbolismo.Ilustre masón de tan preclara actividad en la vida del país ocupó el más alto cargo dentro de una Logia: la de ser elegido Venerable Maestro.
Sin grandes antecedentes visibles en su actividad masónica, en las dramáticas horas que vivió el país después de las Batallas de San Juan y Miraflores perdidas y las fuerzas chilenas de ocupación dueñas de Lima, aparece Don Antonio Arenas a la cabeza de un grupo de masones ilustres como miembros de la Fraternidad y ejemplares ciudadanos en el ejercicio de sus profesiones, de sus actividades civiles y económicas y en la conducción de las Logias Simbólicas que en esos dias trabajaban “en familia”.
Los datos del esbozo histórico acerca de la fundación dedicación e instalación de la Gran Logia del Perú y el papel cumbre que cumple nuestro ilustre Muy R:.H:. Antonio Arenas Merino son nuevas gemas de sus grandes quilates cívicos y éticos: dirigía la organización de la Gran Logia, en las circunstancias que era Ministro de Estado, Presidente de la Asamblea Constituyente, y Presidente de la República, cumpliendo a cabalidad tanto en la función de responsabilidad pública como en la organización funcional de la aún muy joven Gran Logia del Perú. Connotado miembro de la Logia Masónica del Perú, presidió como Gran Maestro de la Gran Logia los períodos 1882-1883 y 1883-1885.Los años de intensa vida cívica e institucional, las enormes responsabilidades que tuvo en tan altos cargos que hubo de cumplir, hicieron mella en su salud.
Una de sus últimas actividades el 6 de Enero de 1890 presidió la sesión inaugural de la Academia Peruana de Jurisprudencia y Legación, luciendo nuevamente sus grandes virtudes de orador notable de profunda erudición como jurista y político.Fallece el 27 de diciembre de 1891 ante el sentimiento general de un dolor muy profundo, con los mayores sentimientos de mucho respeto y consideración a la personalidad ejemplar del patricio que participó en la construcción cultural y política del Perú.
|