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HISTORIA de MACCHU PICCHU
En la actualidad constituye en su conjunto un Santuario Histórico Nacional, protegido por el gobierno peruano mediante el D.S 001.81.AA de 1981, que trata de conservar las formaciones geológicas y restos arqueológicos dentro del Santuario además de proteger su flora, fauna y belleza paisajística. Tiene una extensión de 32,592 Hás. (80,535 acres). La ciudad Inkásica se halla a 13°09'23" de latitud Sur y 72°32'34" de longitud Oeste; en el Km. la vía férrea Qosqo - Quillabamba, punto conocido como "Estación de Puente Ruinas", a 2000 metros de altura.

Desde esa estación se abordan vehículos para trepar la empinada montaña en la carretera "Hiram Bingham" de unos 8 kms. y así finalmente arribar al Grupo Arqueológico más célebre del país que se halla a una altura promedio de 2450 m.s.n.mEl clima en el sector de la ciudad Inkásica de Machupicchu tiene también algunas características que se encuentran en toda la región; aquí se distinguen básicamente sólo dos estaciones bien marcadas: la de lluvias entre setiembre a abril y la sequía de mayo a agosto. Sin embargo, al hallarse Machupicchu al inicio de la selva amazónica cusqueña la posibilidad de tener lluvias o garúa es latente en cualquier época del año; en los días más calurosos se puede alcanzar aún hasta los 26° Celsius [Centígrados] (78.8° Fahrenheit), mientras que en las más frías madrugadas de los meses de junio y julio se puede tener hasta -2° Celsius (28.4° F). Anualmente se tiene un promedio de precipitaciones pluviales desde los 1571 mm. (61 pulgadas) hasta los 2381 mm. (93 pulgadas); es obvio que la humedad relativa mensual está en relación directa a las precipitaciones, teniéndose un promedio de humedad desde el 77% en los meses de sequía, hasta un 91 % en los meses de lluviasEl Santuario Histórico Nacional de Machupicchu se encuentra sobre una gran estructura orógena de granito bautizada por el Dr. Isaiah Bowman como el "Batolito de Vilcapampa" que tiene unos 400 Km² de afloramiento, cuya formación se remonta en la escala del tiempo geológico al Paleozoico o Primario Inferior y tendría una antigüedad aproximada de 250 millones de años. El granito blanco-gris del Batolito de Vilcabamba es roca ígnea intrusiva (magma enfriada en las profundidades del interior de la tierra); está compuesto principalmente, en promedio por feldespato en un 60%, cuarzo en un 30%, conteniendo también mica en un 10%; tiene textura equigranular entrelazada y ostenta de 6 a 7° de dureza en la escala de MOHS con una resistencia de 1200 kg/cm². De igual modo, en la región se encuentran otras rocas correspondientes también al Paleozoico Inferior como pizarras, cuarcitas y conglomerados metamórficos que tendrían entre 350 a 450 millones de años. Machupicchu (como casi todos los nombres Quechuas de pueblos o lugares diversos en la región) es una palabra compuesta que proviene de machu = viejo, y picchu = cumbre o montaña (en Quechua es masculino); por lo tanto Machupicchu se traduce como "cumbre o montaña vieja". La montaña célebre que se observa en frente y aparece en las vistas clásicas del lugar es denominada Waynapicchu o "montaña joven". Desafortunadamente los nombres de origen de los sectores en mención se han perdido, Machupicchu, Waynapicchu y otros nombres propios encontrados hoy son contemporáneos, adscritos después del arribo de Hiram Bingham a la regiónSe conoce que quien hizo el descubrimiento científico de Machupicchu fue Hiram Bingham, un descendiente de misioneros e historiador norteamericano nacido en 1875 en Honolulu, Hawai; quien en 1907 regentaba la cátedra de Historia y Geografía Sudamericana en la Universidad de Yale. Posteriormente fue nombrado delegado de su país al Primer Congreso Científico Panamericano realizado en Chile en 1908, por esa época inició sus actividades como explorador haciendo una gira desde Caracas a Bogotá, siguiendo la ruta de Simón Bolívar. Después siguió la vieja ruta comercial de la colonia desde Buenos Aires a Lima, llegando a esta zona de los Andes en 1909; es en ese año cuando desde Abancay empezó con su primera exploración hacia Choquekirau tratando de encontrar la última capital de los Inkas. En esa época se habían creado muchos mitos en cuanto a la existencia de los "tesoros de los Inkas" que según la tradición habían sido transportados por Manko Inka en su retirada hacia Willkapanpa (willka = sagrado, panpa = llano; su forma españolizada es Vilcabamba), de tal suerte que era común encontrar buscadores de tesoros ávidos por llegar a esa última morada de los Inkas. Esa misma intención lo movió para estudiar crónicas y aún visitar archivos españoles y posteriormente en 1911 volver al Perú con la finalidad de hacer estudios de geología y botánica, y por supuesto, también para tratar de encontrar WillkapanpaEn el Qosqo, Alberto Giesecke, compatriota suyo y rector de la Universidad local lo puso en contacto con Braulio Polo y la Borda, dueño de Mandor, quien comunicó a Bingham que en el cerro frente a su propiedad habían construcciones antiguas cubiertas por vegetación donde se perdía el ganado, y además lo relacionó con Eduardo Lizárraga, un arrendador de terrenos asentado en la zona desde la década del 70 del siglo pasado, que había visto las construcciones. El 23 de julio de 1911 Bingham se presentó en Mandor con un policía, el Sargento Carrasco que lo acompañaba por orden del prefecto del Qosqo Juan José Núñez; en el Cañón del Urubamba encontraron a Melchor Arteaga quien sería el guía para llegar a la ciudad inkásica. Al día siguiente, examinando el terreno se decidió subir por el sector donde ahora está la carretera zigzagueante; luego del agotador ascenso, al medio día llegaron a una choza donde encontraron a Anacleto Alvarez y Toribio Recharte, dos humildes campesinos que junto a sus familias vivían en el lugar y cultivaban las terrazas prehispánicas. Luego de un descanso los agricultores proporcionaron a Bingham un niño para conducirlo hacia las edificaciones totalmente cubiertas por la vegetación enmarañada; es así como Bingham a los 35 años de edad tropezó con Machupicchu; acontecimiento fortuito que puso de manifiesto un gran "descubrimiento". Posteriormente continuó con su viaje llegando aún hasta Rosaspata, Ñust'a Hisp'ana, Pampaconas y Espíritu Pampa, lugares que al parecer no llamaron la atención del explorador.

Casi inmediatamente luego de todo aquello volvió a Norteamérica a buscar apoyo económico que le fue otorgado por la Universidad de Yale y la National Geographic Society. Posteriormente el gobierno peruano frente a la petición de Bingham para ejecutar trabajos en Machupicchu, mediante decreto del 31 de octubre de 1912, lo autorizó a realizar los trabajos que tenía proyectados, autorizándolo además de acuerdo a su artículo cuarto, a sacar libremente del país las piezas obtenidas durante sus exploraciones pero con el compromiso de devolverlas a simple solicitud del Perú. Fue una autorización en nombre de la "etiqueta internacional" que infringió algunas normas e hizo un daño irreparable a la herencia cultural del PerúSegún nuestra historia, en 1536 Manko Inka o Manko II empezó con la guerra contra la invasión española llevando a cabo el célebre sitio de la ciudad en el que Manko estuvo a punto de conseguir la victoria. Mas, luego de 8 meses de encarnizada guerra fue vencido por los peninsulares y sus aliados de tribus o naciones enemigas ancestrales del Inkario; la retirada fue inevitable y Manko disolvió el grueso de su ejército para que sus soldados pudiesen cuidar de sus familias y dedicarse a la agricultura. Manko Inka se retiró hacia Vilcabamba (Willkapanpa) por la ruta de Chinchero, incendiando esa población para que los conquistadores que lo seguían no tuviesen albergue ni alimentos; pasó por Ollantaytambo donde libró una victoriosa batalla sobre los españoles y finalmente se internó en la selva alta, estableciendo así su nuevo centro de operaciones. La cruenta guerra entre Inkas e invasores continuó; Manko fue asesinado en 1545 por fugitivos Almagristas a los que había acogido gentilmente luego de su derrota y su sentencia a la pena de muerte por haber eliminado a Francisco Pizarro en Lima y haberse levantado contra el orden colonial establecido. Manko fue sucedido por su hijo Sayri Tupaq que fue persuadido por familiares del Qosqo, fieles a la corona española, para pactar con la autoridad virreynal; viajó a Lima donde se entrevistó con el Virrey quien le concedió algunos privilegios y el Marquesado de Oropesa que comprendía terrenos de los actuales distritos de Yucay, Urubamba, Maras y Chinchero; aparentemente satisfecho, construyó su palacio de adobes en Yucay pero murió en 1560 según la tradición envenenado por Quechuas opositores al pacto con el invasor. A la muerte de Sayri Tupaq asumió el poder su hermano Titu Kusi Yupanki, quien en su reducto de Vilcabamba recibió también comitivas políticas y religiosas del Qosqo y Lima para pactar con el Virrey; en 1568 fue bautizado cristianamente con el nombre de Diego de Castro. Por aquella época Titu Kusi murió por enfermedad siendo luego sucedido por su hermanastro don Tupaq Amaru quien era bastante joven e inexperimentado y estuvo asesorado por un grupo de veteranos que vieron en los conquistadores a su enemigo implacable y continuaron con la guerra. El Virrey ordenó la captura del Inka para lo que envió a un ejército de casi 300 soldados, encabezado por Martín Hurtado de Arbieto, como capitán de la guardia fue nombrado Martín García Oñaz de Loyola. Los invasores llegaron a Vilcabamba librando batallas diversas pero el Inka y su familia habían huido más al interior de la floresta, mas finalmente el último Monarca Quechua fue capturado y conducido al Qosqo junto a sus seguidores por el mismo García Oñaz de Loyola (quien después se casó con Beatriz Qoya heredera del Marquesado de Oropesa y sobrina de Tupaq Amaru). Luego de un juicio sumario el Inka fue sentenciado a la pena de muerte y posteriormente decapitado en la gran plaza de la ciudad ante la fría mirada del Virrey Toledo el 24 de setiembre de 1572; sus restos fueron depositados en la iglesia de Santo Domingo y así se había eliminado al último hombre de la dinastía Inka, luego de 36 años de guerra por recuperar su nación.

En 1911, Hiram Bingham creyó haber encontrado en Machupicchu la Vilcabamba de Manko Inka, lo cual hoy resulta falso por conocerse la ubicación exacta de esa ciudad y otras consignadas en la crónicas. Por otro lado; en la actualidad con frecuencia se pregunta cómo es que 150 ó 180 españoles, los primeros que llegaron aquí, pudieron tan fácilmente conquistar la civilización inkásica de 12 a 16 millones de habitantes; lo cierto es que no fue consecuencia de la fortaleza física del español ni de su privilegiada sabiduría, sino simplemente porque a la llegada del invasor aquí se libraba una fratricida guerra civil. La Capital del Tawantinsuyo fue siempre el Qosqo, su legítimo monarca era Thupa Kusi Wallpaq conocido por la tradición como Waskar Inka quien tenía un hermanastro de nombre Atawallpa que quiso usurpar el poder trasladándose a Tumipampa (Cuenca en el actual Ecuador). Allí Atawallpa se hizo coronar como el nuevo Inka con la finalidad de derrocar a su hermanastro Waskar quien fue apresado en octubre de 1532 luego de algunas contiendas bélicas; posteriormente los españoles llegaron a costas peruanas y en noviembre ingresaron a Cajamarca, apresaron a Atawallpa quien desde su prisión ordenó eliminar a Waskar y los orejones cusqueños, produciéndose así en la Capital Inkásica la indiscriminada y célebre "matanza de orejones". Los españoles conocedores de los hechos, culparon y procesaron a Atawallpa imponiéndole la pena de muerte; luego de eliminarlo marcharon hacia la Capital donde fueron bienvenidos porque se creía que eran vengadores del Qosqo ya que habían dado muerte a su enemigo. Pero además, fueron considerados como dioses porque eran muy diferentes, tenían tez blanca, barba, armas de fuego, caballos; y aún los Quechuas creyeron que caballo y español eran un solo ente capaz de desdoblarse o partirse en dos. Por otro lado también se creyó que eran divinidades porque existía un viejo mito que decía que los dioses de los Inkas debían llegar por el mar, exactamente como lo hicieron los conquistadores. Por todas esas razones los conquistadores fueron muy bien acogidos y bienvenidos en la capital de los Quechuas, cuyos habitantes les hicieron conocer todo aquello que poseían, sus palacios, templos, pueblos y ciudades; mas, en aquel entonces nadie habló sobre Machupicchu porque como sugieren los indicios fue una ciudad muy especial y secreta o en su defecto estaba ya perdida y olvidada. Las evidencias arqueológicas indican una total ausencia española, no existen influencias en cerámica ni arquitectura, tampoco los extirpadores de idolatrías destruyeron sus templos como sucedió en cada lugar conocido por los peninsulares, por lo que está categóricamente demostrado que los españoles no conocieron ni llegaron a Machupicchu. Por su ubicación, estratégicamente establecida para su protección; por la cantidad de templos que aquí se encuentran y por la calidad arquitectónica de los mismos; por la poca cantidad de "kanchas" o departamentos para familias extendidas; y por las múltiples características que presenta Machupicchu, en su origen, fue un centro de poder regional dependiente del Qosqo, es decir una pequeña capital política y religiosa. Seguramente sirvió de morada para el Inka o para un dignatario de la capital con un rango muy alto y para una nobleza selecta que tenía el privilegio de contar con un "Aqllawasi" (una especie de monasterio de "Mujeres Escogidas" o "Vírgenes del Sol" dedicadas al culto y también al servicio de su población privilegiada). Muchos arqueólogos e historiadores modernos establecen que fue mandada a construir y utilizada por el Inka Pachakuteq que fue el más grande estadista del Tawantinsuyo y gobernó a partir de 1438. Para esa aseveración se toma en cuenta la datación cronológica dada por el radiocarbono o carbono 14, su indudable estilo arquitectónico "Inka Imperial", la cerámica predominante, y otros elementos de juicio científicamente válidos; se debe indicar además que las evidencias arqueológicas y arquitectónicas desechan totalmente la posibilidad de una ocupación pre-Inkásica en este sector.

De acuerdo a las construcciones que se encuentran en esta ciudad Inkásica, normalmente se calcula que su población en su apogeo fue de unas mil personas; de acuerdo a las momias encontradas por la expedición de Bingham un 80% de esa población fueron personas de sexo femenino, es decir que la mayor parte de los habitantes en Machupicchu fueron mujeres. Ese es el fuerte sustento para aseverar que aquí existió un importante "Aqllawasi" o casa de "Mujeres Escogidas" de entre las más bellas y virtuosas, ellas eran consideradas como esposas del Sol. Muchos estudiosos contemporáneos aducen que ellas también fueron esposas del Inka, al considerarse que éste era Hijo del Sol y por lo tanto un Dios viviente; así, el Inka habría vivido en su propiedad, en compañía de sus esposas. Era normal que el Inka tuviese centenares de concubinas, ya que por ejemplo, como se conoce de acuerdo a nuestra historia Wayna Qhapaq (el padre de Waskar y Atawallpa) tuvo más de 400 vástagos. Sin embargo, su esposa principal debía ser una hermana suya, porque así se debía mantener la "sangre solar" que según la tradición poseían; el heredero al trono debía ser un hijo del Inka y su hermana Hoy, se desconocen las razones que llevaron al despoblamiento de la ciudad Inkásica, sin embargo hipotéticamente se plantean algunas que están enmarcadas dentro de un marco lógico. Se cree que fue una muy mala epidemia la que obligó a abandonar la ciudad construida en una zona húmeda y con abundancia de insectos diversos; aún hasta las primeras décadas de este siglo se solían tener epidemias diferentes en la zona, especialmente de malaria, en la actualidad se utilizan fumigantes, insecticidas y otros productos químicos que han modificado las condiciones de salubridad. Otra posibilidad indica que a la muerte del soberano que mandó a construir y utilizó la ciudad, ésta debió ser abandonada y clausurada. La otra razón hipotética aduce que una vez los Antis, nación enemiga del Inkario que habitaba en la selva llegó al lugar donde llevó a cabo una matanza indiscriminada, siendo luego la ciudad abandonada. Lo evidente es que esa ciudad inkásica fue cerrada, abandonada y olvidada aún hasta los primeros años del presente siglo.

 

       

 

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